Históricamente, se ha promovido la idea de que el racismo se relaciona más con acciones individuales que con leyes, normativas, protocolos o procedimientos burocráticos. Este recurso educativo abierto, diseñado para ser adaptable a diversos niveles educativos, invita a un abordaje amplio y sistémico del racismo, rompiendo con la concepción reducida que lo limita a actos individuales o a problemas de carácter moral. El objetivo de este recurso es contribuir a una comprensión estructural del fenómeno y facilitar herramientas para combatirlo desde la educación.
El toolkit se articula en diez ejes temáticos que exploran cómo el racismo estructural opera en la vida cotidiana, generando obstáculos y perjuicios continuos a determinadas personas y afectando profundamente su acceso a derechos, al trabajo, a la salud y a la educación.
Cada eje de este recurso ofrece al profesorado herramientas conceptuales, ejemplos concretos y actividades prácticas para llevar la reflexión crítica sobre el racismo al aula. Las actividades están pensadas para ser trabajadas desde la educación secundaria hasta la universidad e incluyen tareas de investigación, mapeo, análisis de casos ficticios o reales y debates guiados. Se sugiere al profesorado adaptar las actividades y el vocabulario al nivel del grupo con el que se trabaja. El objetivo no es señalar opiniones racistas en el aula, sino desmontar una visión reducida del racismo, proporcionando herramientas teóricas y prácticas para que el estudiantado desarrolle una mirada crítica sobre la desigualdad estructural.
Los diez ejes que conforman el recurso son:
- Racismo estructural: entendido como una serie de dispositivos institucionalizados que producen desventaja continua a personas de etnias, religiones, orígenes o colores de piel «otros». Este eje se introduce a partir de la obra 300 actas de Cristina Piffer, que expone la violencia estructural de un sistema de clasificación y borramiento identitario.
- Racismo institucional: considerado la fuerza fundamental del racismo estructural, se manifiesta a través de políticas, normas y procedimientos incorporados en el funcionamiento de las instituciones, que afectan de manera desproporcionada a determinados colectivos. La performance Laços, de Priscila Rezende, ayuda a visualizar la violencia simbólica y material inscrita en los cuerpos racializados.
- Racismo epistémico: aborda la cuestión de qué se entiende por conocimiento y cómo se construye, señalando el hecho de que el pensamiento occidental se ha erigido como la única tradición legítima capaz de producir conocimiento universal, objetivo y neutral. La ilustración de Salmi López Valbuena conecta memoria, resistencia y transmisión intergeneracional.
- Racionalidades ocultas del racismo: examina la normalización del racismo en el sentido común, que se oculta bajo argumentos considerados racionales (como los discursos político-legales) para esquivar su naturaleza racial. The Library of Missing Datasets, de Mimi Ọnụọha, propone una reflexión sobre los vacíos de información que no son neutros.
- Fronteras múltiples: analiza las fronteras no solo como muros rígidos, sino como un conjunto complejo de prácticas que operan hacia el exterior y el interior de los Estados nación, funcionando como tecnologías clave de inclusión diferencial y de producción de desigualdad. La instalación Something to Hold Onto honra a las personas migrantes que han perdido la vida en rutas interrumpidas por el control fronterizo.
- Capitalismo racial: expone que el desarrollo capitalista no puede comprenderse sin el colonialismo, siendo el racismo un elemento fundacional que intensificó las jerarquías raciales para hacer más eficiente la explotación y la acumulación de capital. La performance Monumento vivo, de Marilyn Boror, denuncia el extractivismo y la violencia estructural.
- Opresiones entrecruzadas: aborda cómo el cruce de sistemas de dominación (raza, género, clase) genera situaciones específicas y contextualizadas de opresión, siguiendo las reflexiones de los feminismos negros y de la teoría interseccional. Estudio de color, de Adriana Tomatis, reflexiona sobre las jerarquías invisibles que atraviesan las relaciones de clase, raza y género.
- Racismo digital: analiza cómo el racismo contemporáneo se manifiesta, reproduce y amplifica a través de tecnologías digitales como algoritmos, bases de datos e inteligencia artificial. El racismo digital no se limita al discurso de odio en redes, sino que constituye una lógica estructural que participa en la producción y gestión de desigualdades raciales. La tecnología, presentada falsamente como «objetiva» o «neutral», invisibiliza el sesgo racial incorporado. Este eje se introduce con My Word, de Carme Puche Moré, un proyecto audiovisual que evidencia los sesgos ideológicos que producen y reproducen la inteligencia artificial.
- Racialización de la exclusión educativa: examina las trayectorias de expulsión escolar, donde el currículum oculto o las bajas expectativas hacia ciertos estudiantes normalizan la marginación. Este eje se introduce con la animación A World of Difference, creada por el colectivo feminista de cine independiente Leeds Animation Workshop.
- Pedagogías críticas antirracistas: propone reconfigurar la educación, valorando la diferencia como una fuerza política y epistémica capaz de transformar el aula en comunidad. Una pedagogía culturalmente relevante debe partir de las experiencias vividas de los estudiantes y confrontar directamente las estructuras de poder. Esto exige politizar el aula y nombrar el racismo estructural como un acto de desobediencia epistémica y pedagógica. La instalación Afro in Progress, de Ana Cebrián, denuncia el silenciamiento de las comunidades negras en la educación formal, visibilizando la urgencia de construir memoria colectiva.