
Adriana Tomatis Souverbielle (Perú)
Estudio de color, 2006 / 2007
Cortesía de la artista.
http://adrianatomatis.com/en/estudio-de-color/
En la serie Estudio de color, Adriana Tomatis despliega una reflexión sobre las jerarquías invisibles que atraviesan las relaciones de clase, raza y género. El título funciona como una clave crítica: remite a la paleta pictórica y a la categorización racializada que históricamente ha situado a las mujeres racializadas —especialmente a las trabajadoras domésticas— en los márgenes de la visibilidad social. La obra denuncia las brechas interseccionales que configuran la intimidad doméstica: mujeres de color y de origen popular cuya presencia es silenciada y estetizada, lo que reproduce de forma sutil las violencias del orden colonial en la vida cotidiana.
Contextualización
La cuestión de cómo la co-constitución y el entrecruzamiento de distintos sistemas de dominación dan lugar a situaciones específicas de opresión ha sido ampliamente abordada desde los feminismos negros (Jabardo et al., 2012). Estas corrientes de pensamiento se inscriben tanto en el marco de las teorías feministas como en el de las teorías antirracistas, y sostienen que el sexismo, la opresión de clase y el racismo están estrechamente interrelacionados. Desde esta perspectiva, no es posible llevar a cabo un análisis separado —paradigma monofocal— ni meramente acumulativo —paradigma de las opresiones múltiples— de la manera en la que estos sistemas operan y producen formas concretas y contextualizadas de opresión.
El movimiento feminista negro surgió en la confluencia —y también en la tensión— entre dos movimientos históricos: el abolicionismo y el sufragismo. A pesar de contar con una presencia relevante en ambos, la combinación de racismo y sexismo acabó excluyendo a las mujeres negras de estos espacios de lucha. Si bien el análisis de las opresiones entrecruzadas se ha hegemonizado en Europa a partir de la teoría de la interseccionalidad, formulada por feministas y lesbianas negras en Estados Unidos, existen marcos teóricos y experiencias de lucha que la preceden en casi un siglo.
En este sentido, ya en la década de 1980, autoras como bell hooks (1981) o Patricia Hill Collins (1989, 1991) aportaron reflexiones fundamentales sobre la articulación conjunta de las desigualdades producidas por distintos sistemas de opresión. No obstante, fue en la década de 1990 cuando Kimberlé Crenshaw (1989) acuñó y popularizó el concepto de interseccionalidad, dotándolo de un marco analítico específico.
Para comprender mejor el alcance de este giro analítico, resulta útil contrastarlo con el desarrollo del feminismo moderno ilustrado, articulado en torno a Simone de Beauvoir y su conocida afirmación: «No se nace mujer, se llega a serlo». Frente a esta formulación, los discursos de género del feminismo negro parten de una experiencia de negación y exclusión, expresada de manera paradigmática en la pregunta formulada por Sojourner Truth en la Convención por los Derechos de las Mujeres de Ohio en 1851: «¿Acaso no soy yo una mujer?».
A este respecto, resulta imprescindible mencionar la obra seminal Mujeres, raza y clase de Angela Davis (1981), en la que se desarrolla un análisis pionero de cómo la relación entre capitalismo, raza y género relegó a las mujeres negras de la economía de plantación a una posición social que no estaba siendo confrontada por los feminismos de la época. Tomando como principal marco de referencia la historia colonial de los Estados Unidos, Davis muestra cómo las mujeres negras, desde el periodo de la esclavitud, han estado sometidas a una forma específica de explotación que combina la opresión de género y la explotación racial.
En su análisis, Davis sostiene que la opresión capitalista no puede comprenderse adecuadamente sin considerar la imbricación inseparable entre las dinámicas de raza y género en la vida de las mujeres negras, quienes han experimentado formas de subyugación distintas tanto de las mujeres blancas como de los hombres negros. Desde esta perspectiva, la autora aboga por una concepción del feminismo que reconozca las múltiples formas de opresión y explotación que afectan a las mujeres negras y a otras mujeres racializadas, en términos de género, raza y clase.
Otro autor clave para este enfoque es el sociólogo jamaicano Stuart Hall, quien, a partir del análisis de la sociedad británica en el contexto de la llegada de la migración poscolonial procedente del Caribe, aportó contribuciones fundamentales para comprender cómo la raza y los procesos de racialización configuran la experiencia de clase de las nuevas poblaciones migrantes en la metrópoli (Hall, 1980, 1998, 2023).
En cualquier caso, la fuerza de un análisis anticapitalista, feminista y antirracista —es decir, de un enfoque que entiende que los sistemas de poder no pueden analizarse de manera separada— radica en su crítica a las teorías reduccionistas o monofocales. En relación con el feminismo blanco, esta crítica se articula en dos direcciones principales. Por un lado, la invisibilización de las voces y experiencias de las mujeres negras o racializadas refuerza las exclusiones que estas padecen. Por otro lado, el análisis separado de las causas y consecuencias del patriarcado y del racismo contribuye a una concepción universalista y reduccionista de las problemáticas de las mujeres, favoreciendo la homogenización de la subjetividad femenina a partir de la experiencia de mujeres blancas, de clase media y heterosexuales.
De manera similar, en el caso del reduccionismo de clase, la crítica formulada por Hall y otros autores ha puesto de relieve la falta de atención al racismo estructural y al papel del neocolonialismo en la configuración de las sociedades posindustriales contemporáneas.
Ejemplos
Trabajo feminizado y racializado en el ámbito del hogar y los cuidados
Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 80 % del trabajo doméstico remunerado a escala mundial recae en mujeres, lo que equivale aproximadamente a sesenta y siete millones de personas. En los países de ingresos altos, el 66 % de estas trabajadoras son migrantes. De este modo, la feminización de la pobreza, la feminización del trabajo y la feminización de la migración convergen y se articulan en una matriz de poder racial, imperial y de clase.
Esta intersección se pone de manifiesto, por ejemplo, en los análisis de Selma James (2023) y Maria Mies (2019), que explican cómo el trabajo de las trabajadoras domésticas migrantes contribuye de manera directa a la acumulación de riqueza de mujeres de clase media y alta en los países capitalistas avanzados. Estas últimas se «liberan» de las tareas domésticas y de cuidados —históricamente no remuneradas— para poder ascender en la escala profesional y corporativa.
En este sentido, como señala Harsha Walia (2022), las trabajadoras domésticas migrantes se convierten en «una solución colonial al “problema del trabajo doméstico”» para el capital global. Esta división racializada y explotadora del trabajo consolida jerarquías entre, por un lado, mujeres blancas de clase media y alta integradas en la denominada «economía productiva» y, por otro, mujeres migrantes racializadas de bajos ingresos, relegadas a una economía de cuidados infravalorada y mal remunerada.
Este análisis pone de relieve las limitaciones del paradigma de la feminización de la pobreza que, al centrarse exclusivamente en la brecha salarial o en el llamado «techo de cristal», no logra explicar la intensificación de la pobreza en función de coordenadas raciales y migratorias. El caso del trabajo doméstico migrante subraya, así, la necesidad de un enfoque que incorpore de manera explícita la interseccionalidad de raza, género y clase para comprender las dinámicas de desigualdad en el capitalismo contemporáneo.
Criminalización de la infancia migrante
La idea de la infancia está profundamente asociada a la noción de protección. Sin embargo, esta asociación no opera de manera universal. Un ejemplo claro es la categoría jurídico-administrativa y mediáticamente reforzada utilizada para referirse a la infancia y adolescencia que migra sin la compañía de una persona adulta: MENA. Esta forma de categorización ha contribuido a excluir a estas infancias del imaginario hegemónico de la infancia y, en consecuencia, de la supuesta protección que se le atribuye.
Este imaginario no afecta únicamente a la infancia migrante, sino también a niños y niñas en situación de pobreza, de la comunidad gitana u otros grupos racializados, que con frecuencia se tratan como sujetos sospechosos, peligrosos o intrusos, especialmente en contextos migratorios. Este caso ilustra cómo una mirada monofocal, basada en una categoría universal y abstracta de «niño» o «niña», resulta insuficiente para comprender las formas de violencia —e incluso de abandono— institucional a las que se ven sometidas estas infancias.
Racismo institucional y expulsión escolar de jóvenes racializados en contextos urbanos
La Comunidad Autónoma de Cataluña (España) lleva años tratando de hacer frente a las graves consecuencias de la segregación escolar. Durante mucho tiempo, este debate se ha desarrollado sin nombrar explícitamente el racismo, hasta que familias organizadas y directamente afectadas han logrado visibilizarlo. En los informes oficiales y en los planes de choque contra la segregación, la tendencia ha sido privilegiar un análisis de carácter socioeconómico para explicar la configuración territorial de las poblaciones y de los centros afectados.
Como resultado, la distribución territorial de la infancia en las escuelas públicas de las zonas más impactadas por la segregación sigue produciendo centros con altos niveles de matrícula viva y aulas de educación infantil en las que hay muy pocos o ningún niño o niña que hable castellano o catalán. A su vez, en las etapas de educación primaria se reproduce una segregación interna mediante grupos de nivel que sitúan sistemáticamente a hijos e hijas de familias migrantes —hayan nacido en el territorio o fuera de él— en los niveles más bajos del sistema educativo.
Este es un ejemplo de cómo un análisis monofocal de las políticas públicas, centrado exclusivamente en el eje de clase, no ha logrado resolver el problema de la segregación educativa.
Actividad
¿Acaso no soy una mujer?
Objetivos
- Comprender qué son y cómo operan las opresiones entrecruzadas a partir de una experiencia histórica concreta.
- Reflexionar sobre cómo la raza, el género y la clase se entrecruzan en la producción de desigualdad.
- Visibilizar voces históricamente silenciadas en los procesos educativos.
Inicio
Se proyecta el discurso (enlace disponible en el apartado de recursos) o se escribe en la pizarra un fragmento del discurso pronunciado por Sojourner Truth:
«Yo he arado, he sembrado y he cosechado en los graneros sin que ningún hombre pudiera superarme. ¿Y acaso no soy una mujer? Podía trabajar tanto como un hombre y comer tanto como él cuando tenía comida. ¡Y también soportar el látigo! ¿Y acaso no soy una mujer? He dado a luz a trece hijos y he visto vender a la mayoría a la esclavitud. Y cuando grité con mi dolor de madre, nadie, salvo Jesús, pudo escucharme. ¿Y acaso no soy una mujer?»
(Fragmento del discurso «¿Acaso no soy una mujer?», recogido en Mujeres, raza y clase de Angela Davis).
Debate guiado
A partir de la lectura del fragmento, se propone un debate guiado a partir de las siguientes preguntas:
- ¿Qué está narrando Sojourner Truth en este discurso?
- ¿Quién fue Sojourner Truth y en qué contexto histórico intervino?
- ¿Qué implicaba ser una mujer negra esclavizada en el siglo XIX?
- ¿Qué luchas políticas coexistían en ese momento (abolición de la esclavitud y sufragio femenino)?
- ¿Obtuvieron las mujeres negras el derecho al voto al mismo tiempo que las mujeres blancas en Estados Unidos? ¿Qué ocurrió en otros contextos o países?
Actividad guiada
Se proponen las siguientes preguntas para el trabajo en grupo:
- ¿Qué injusticias vivió Sojourner Truth que otras mujeres blancas no experimentaban?
- ¿Qué injusticias viven hoy algunas mujeres que otras no necesariamente enfrentan?
- ¿Qué conexiones pueden establecerse con la actualidad?
- ¿Cómo pueden superarse estas diferencias para articular luchas comunes contra las injusticias de manera más sólida y efectiva?
Cada grupo anota sus ideas y las comparte con el resto de la clase.
A partir de las reflexiones colectivas, cada grupo —o de manera individual— redacta un breve discurso desde un punto de vista que cruce varios ejes de opresión (por ejemplo, el de una mujer migrante, una persona adolescente migrante, una persona trans, una persona empobrecida, etc.), cuestionando la noción de universal abstracto a partir de fórmulas como las siguientes:
- «¿Y acaso no soy una mujer?»
- «¿Y acaso no soy infancia?»
- «¿Y acaso no soy clase trabajadora?»
- «¿Y acaso no soy…?»
Cierre
Los textos se leen en voz alta, simulando una convención colectiva.
Recursos
Lecturas
- Lugones, M. [María]. (2008). Colonialidad y género. Tabula Rasa, (9), 73–102. http://www.scielo.org.co/pdf/tara/n9/n9a06.pdf
Material audiovisual
- Reproducción del discurso de Sojourner Truth («Ain’t I a Woman?») https://www.youtube.com/watch?v=V090_BhJw3Y (disponible en inglés)
- Reproducción del discurso de Sojourner Truth, subtitulada en castellano. https://www.youtube.com/watch?v=fu9vjEmGFjU (disponible en inglés)
- Feminismo interseccional: un feminismo diverso. Vídeo corto. https://www.youtube.com/watch?v=ixOlUfPSl-E
- Brizuela, F. Conferencia-clase en vídeo sobre los antecedentes y la genealogía de la interseccionalidad. https://www.youtube.com/watch?v=Z_Ur1kSV1_Y
Referencias
Crenshaw, K. W. [Kimberlé Williams]. (1989). Demarginalizing the intersection of race and sex: A black feminist critique of antidiscrimination doctrine (pp. 139–168). University of Chicago Legal Forum, (1).
Davis, A. [Angela]. (1981 [2004]). Mujeres, raza y clase. Ediciones Akal.
Hall, S. [Stuart]. (1980). Race, articulation and societies structured in dominance. En S. Hall (2018), Essential essays (Vol. 1). Duke University Press.
Hall, S. [Stuart]. (1998). Subjects in history: Making diasporic identities. En S. Hall (2021), Selected writings on race and difference. Duke University Press.
Hall, S. [Stuart], et al. (2023 [1979]). Gobernar la crisis: Los atracos, el Estado y «la ley y el orden». Traficantes de Sueños.
Hill Collins, P. [Patricia]. (1989). The social construction of Black feminist thought. Signs, 14(4), 745–773.
Hill Collins, P. [Patricia]. (1991). On our own terms: Self-defined standpoints and curriculum transformation. NWSA Journal, 3(3), 367–381.
Hooks, b. [bell]. (1981 [2020]). ¿Acaso no soy una mujer? Mujeres negras y feminismo. Consonni.
Jabardo, M. [María] (Ed.), Truth, S. [Sojourner], Wells, I. [Ida B.], Hill Collins, P. [Patricia], Davis, A. [Angela], Stack, C. [Carol], Carby, H. [Hazel], Parmar, P. [Pratibha], Ifekwunigwe, J. [Jayne], y Ang-Lygate, M. [Madeleine]. (2012). Feminismos negros: Una antología. Traficantes de Sueños.
James, S. [Selma]. (2023 [2012]). Sexo, raza, clase: Una perspectiva para vencer. Traficantes de Sueños.
Mies, M. [Maria]. (2019). Patriarcado y acumulación a escala mundial. Traficantes de Sueños.
