
Cristina Piffer (Buenos Aires, 1953)
300 actas, 2017. Instalación.
Cortesía de la artista.
https://cristinapiffer.com.ar/obras/22/
En 300 actas, Cristina Piffer trabaja a partir de los libros de bautismo de la isla Martín García —donde, durante la llamada «Campaña del desierto (1878-1885)», se encarceló y cristianizó a personas indígenas—. La obra expone los mecanismos político-administrativos del sometimiento. La artista seleccionó y transcribió 300 actas que consignan datos como edad, etnia, filiación y nombres impuestos, revelando la violencia estructural de un sistema de clasificación y borramiento identitario. Las transcripciones se calan sobre hojas metálicas pulidas, cuya condición reflectante introduce el rostro del espectador a la obra. La instalación denuncia las complicidades entre Iglesia, Ejército y Estado en la construcción de una ficción nacional blanca y eurocéntrica.
Contextualización
Históricamente, la institucionalidad humanista (la ONU, la UNESCO, etc.) ha dificultado la adopción de una concepción amplia y sistémica del racismo, relegándolo a un problema moral asociado a creencias o a actos explícitos de rechazo hacia personas por motivos de etnia, color de piel, origen, religión o lengua. Es decir, las instituciones con mayor influencia han promovido la idea de que el racismo está vinculado principalmente a acciones individuales, y no a leyes, normativas, protocolos o procedimientos burocráticos. A su vez, en el contexto del Estado español, la política activa de desmemoria ha favorecido que un abanico amplio de procesos, dinámicas y situaciones no sean nombrados como racistas. Este hecho produce una concepción reducida del racismo, relegada a veces al pensamiento irracional de una parte de la población o a actos de violencia cometidos por personas. Así, el racismo solo «se ve» cuando aparece en el espacio relacional y de manera explícita.
Para paliar esta limitación, lo primero que debemos hacer es ampliar la comprensión sobre el racismo. Tomamos como punto de partida la concepción del racismo como un sistema estructural (Bonilla-Silva, 1997). Podríamos describir el racismo estructural como un conjunto de dinámicas y dispositivos institucionalizados que, de manera conjunta y rutinaria, producen itinerarios vitales que facilitan la vida de las personas blancas en todos los aspectos, mientras generan obstáculos y desventajas continuas a las personas que no lo son. Esto impacta profundamente en su educación, su salud, su acceso al trabajo y en la garantía de derechos, afectando en definitiva a la esperanza de vida de los grupos atravesados por el racismo. Esta posición tiene consecuencias en todos los niveles y nos muestra una visión de la realidad en la que la política, la economía, la formación social, el arte, la historiografía y la filosofía, así como las subjetividades, están atravesados por dinámicas de reproducción de la desigualdad racial.
El segundo punto es que el racismo es acumulativo. Por un lado, esto implica que el racismo tiene memoria: aunque los periodos del racismo religioso, biológico y científico de la era colonial se perciban como oficialmente superados, la expresión contemporánea del racismo —culturalista, aunque no solo— sigue conteniendo vestigios de aquellas formas históricas. Por otro lado, también alude al carácter sistémico e interactivo del racismo: distintos sistemas (el educativo, el de salud, el mercado laboral o el de vivienda, etc.) interactúan y producen procesos acumulativos de agravio racial.
A este respecto, el racismo moderno está ligado a la historia del capitalismo colonial y poscolonial y, por lo tanto, a la esclavitud y al trabajo forzado o no libre de pueblos racialmente clasificados. En este sentido, no se podría tener una comprensión del fenómeno sin una aproximación histórica a acontecimientos globales. Al mismo tiempo, no todas las formas de racismo contemporáneo se pueden explicar apelando exclusivamente al relato histórico.
En este sentido, la perdurabilidad del racismo se debe a su capacidad de adaptación y transformación contextual en cada momento histórico y en cada lugar. Dicho de otro modo, el racismo (pero también otras formas de dominación como el heteropatriarcado, el capitalismo o el imperialismo) constituye una forma de dominación caracterizada por la (geo)política global, pero va adoptando diferentes maneras a través de los estados-nación y de sus historias y relaciones exteriores e interiores específicas.
En resumen, lo que se quiere destacar es que la estructuralidad del racismo incide en la (no)distribución de recursos simbólicos y materiales (Hall et al., 2023): derechos (de ciudadanía, laborales, de protección, etc.), trabajo, educación y salud; así como en la movilidad global y en la manera en la que las instancias estatales e institucionales se relacionan con las personas atravesadas por la racialización. Y que, si el racismo existe actualmente, no es porque no hayamos conseguido deshacernos de un pasado denigrante, sino porque se produce a través de múltiples dispositivos —algunos antiguos y otros nuevos— del mundo actual.
Por último, es importante recordar que las dimensiones que estructuran el racismo —su carácter acumulativo y las dimensiones simbólica y material— se relacionan a través de múltiples líneas (dis)continuas que van y vienen. Es decir, existe una relación coconstitutiva entre el ámbito discursivo del racismo, que está en relación con los discursos y con toda la producción intelectual y del conocimiento; el ámbito actitudinal, referido a los comportamientos individuales o psicológicos; y el ámbito institucional, relativo a las normas, leyes y protocolos.
Ejemplos
Diferentes dimensiones dentro del racismo estructural
El racismo tiene dimensiones simbólicas y materiales que se transmiten y reproducen a partir de cuatro dispositivos predominantes: el racismo institucional (aquí nos referimos al alcance de la política pública y a la acción o prácticas institucionales, ya sean del Estado o de instituciones privadas con poder de impacto social); los discursos (nos referimos, sobre todo, a discursos públicos, publicidades y actos de enunciación con capacidad de producir significantes sociales); el racismo social (actitudes y formas de relación entre personas y grupos); y el racismo epistémico (la cuestión de qué se considera conocimiento, cómo se construye y qué queda fuera de esa esfera). Es importante entender que la dimensión simbólica y la material se alimentan mutuamente.
A partir del racismo epistémico se producen mundos de sentido que, a menudo, encuentran en la razón ilustrada, las ciencias modernas eurocentradas, la cultura occidental y la religión cristiana su base. Es decir, llamamos racismo epistémico al hecho de que el pensamiento occidental se haya erigido como la única tradición legítima capaz de producir conocimiento universal (válido para todas las personas), racional (basado en la razón ilustrada) y, por tanto, asociado a la verdad en tanto que objetivo y neutral —el resto se considerarán interpretaciones—. Este tipo de racismo ve el conocimiento que no nace de estas premisas como inferior o menos fiable. Esto también ha sido denominado colonialidad del saber (Lander, 2000).
Los discursos, las narrativas y todo lo que circula en forma de palabra escrita u oral también forman parte del racismo simbólico-epistémico y, al mismo tiempo, producen percepciones de la realidad material que nos rodea. Desde una mirada estructural, es importante prestar atención a los discursos y textos producidos y divulgados por partidos políticos, documentos administrativos o profesionales, medios de comunicación, redes sociales, publicaciones académicas, currículos educativos, libros y otros altavoces similares, ya que configuran dispositivos de ingeniería social. Toda esta producción forma parte de los mecanismos que modulan las sensibilidades sociales y que impactan en otras esferas (decisiones políticas, medidas de intervención social, manipulación del voto, impunidad policial, etc.). Hablamos, por tanto, de una batalla cultural, y de cómo el racismo ampliamente aceptado —o contestado— en este terreno modula la (falta de) percepción de su existencia.
El racismo institucional se entiende como la formulación de decisiones y políticas basadas en consideraciones raciales, con el propósito o efecto de subordinar a un grupo racializado y mantener el dominio sobre él. Se trata de acciones en forma de leyes, normas, programas, proyectos o medidas emitidas desde instituciones, administraciones o esferas públicas y políticas del Estado. Estas instancias no son meros observadores, sino agentes activos en la reproducción del racismo (Carmichael y Hamilton, 1969).
En relación con lo anterior, hay actitudes, comportamientos y gestos de personas que trabajan en las instituciones que tienen más poder que las actitudes racistas en el espacio público; y los discursos en los medios de comunicación o las campañas electorales tienen mayor amplificación que los discursos de la calle. Aquí se distingue el racismo social del racismo institucional: aunque el primero también es relevante y puede afectar gravemente la vida de las personas —especialmente cuando se da en grupo o de manera socialmente estructurada (por ejemplo, denegación del acceso a la vivienda por propietarios privados, o bullying y agresiones consentidas socialmente)—, es el racismo institucional el que recibe amparo institucional y jurídico. Por ello cuenta con el poder y las herramientas —en forma de sanciones administrativas o penales, informes vinculantes, etc.— propias de las instituciones.
Actividad
«¿Qué es el racismo?»
Objetivo
Introducir la noción de racismo estructural y romper con la idea de que el racismo solo existe como agresión o prejuicio individual (microracismo).
Lluvia de ideas guiada
Dinámica
Planteamos la pregunta:
- «¿Qué es el racismo y dónde lo vemos hoy?»
Pedimos al grupo que responda de forma libre. Se registran todas las respuestas, agrupándolas en tres columnas sin explicarlas aún:
- Ideas sobre personas (p.ej. «insultos», «odio», «agresiones»)
- Ideas sobre instituciones o normas (p.ej. «la policía», «las leyes de extranjería», «la escuela»)
- Ideas sobre discursos o imágenes (p. ej. «noticias falsas», «lo que sale en la tele», «películas», publicidad)
Objetivo
Visualizar cómo el imaginario colectivo sobre el racismo está más centrado en lo individual/social (microracismos) que en lo institucional o estructural.
¿Qué pasaría si…?
Dinámica
Proponemos algunos escenarios:
- Un joven sin papeles no puede acceder a la formación profesional, aunque haya terminado la ESO.
- Una familia racializada lleva meses sin conseguir piso porque nadie les alquila.
- En los libros de texto no se habla de la esclavitud en España ni del colonialismo en Asia.
- Una persona migrante sin papeles tiene miedo de ir al hospital.
- Un partido político lanza una campaña en redes sociales diciendo que «nos invaden»
- Una persona gitana es seguida constantemente por el personal de seguridad en tiendas cuando va de compras.
- En la serie más vista entre adolescentes, el único personaje racializado es conflictivo y representa un estereotipo cultural negativo.
- Un instituto no traduce las comunicaciones para las familias que no hablan el idioma oficial.
- Una joven de tradición musulmana no pone foto en su currículum porque piensa que si le ven el velo tiene menos oportunidades de que le llamen.
- Una chica sin nacionalidad española no puede participar en unas colonias de verano organizadas por el ayuntamiento.
- El presidente de un país norteamericano le dice al presidente de un país del continente africano de habla oficial inglesa que «habla muy bien el inglés».
- Una chica gitana cuenta que nunca la invitan a un cumpleaños porque «es conflictiva».
- Un grupo de chicos se ríe del nombre en chino de un compañero.
- Un instituto no permite matricularse en un ciclo formativo a un joven porque no tiene permiso de residencia.
- Un centro de salud exige el empadronamiento a una persona para atenderle, aunque necesita ayuda médica urgente.
- En una asignatura de filosofía solo se estudian pensadores y pensadoras europeas.
- Mohamed cambia su nombre en el currículum por su segundo nombre porque piensa que así tiene más oportunidades de que le puedan llamar para una entrevista.
- Una profesora explica que el velo es un símbolo de opresión de las mujeres en una clase donde hay personas que practican y tienen familias de tradición musulmana.
- Un joven negro es identificado por la policía cuatro veces en una semana cuando camina por la calle.
- Una madre migrante no puede pedir una beca-comedor para su hijo porque no tiene todos los documentos que le piden.
Preguntas para reflexionar y discutir en pequeños grupos:
- ¿Qué está pasando en esta situación?
- ¿A quién afecta y por qué?
- ¿Es un acto individual o tiene que ver con una norma o sistema?
- ¿Este tipo de situación te parece aislada o parte de algo más amplio?
Mapeando el racismo estructural
Dinámica
Actividad grupal:
A partir de los escenarios propuestos, y retomando la reflexión inicial, construir entre todos un «mapa» del racismo estructural, incluyendo:
- Racismo institucional (leyes, normas, protocolos)
- Racismo epistémico (lo que se enseña / no se enseña)
- Racismo discursivo (discursos en medios, redes, política)
- Racismo social (actitudes, relaciones)
Se puede organizar como un esquema en cruz o en capas. La idea es que se pueda ir viendo cómo distintas dimensiones se interconectan.
El mapeo se puede representar utilizando material físico o herramientas digitales.
Puesta en común
Analizamos el resultado del mapeo donde seguramente veremos más ejemplos de racismo social o interpersonal que estructural y reflexionamos ¿Por qué muchas veces nos enseñan que el racismo es solo una actitud personal?
Notas pedagógicas
- Pueden salir divergencias sobre si algo es racismo o no se ve como tal. El objetivo no es señalar las opiniones racistas que tenemos en el aula, sino desmontar una visión reducida del racismo.
- La actividad y el lenguaje empleado pueden adaptarse al nivel del grupo (Secundaria, Universidad, etc.). Se puede usar vocabulario como «ley», «norma», «medios», «representación», «desigualdad» o «discriminación» en vez de «epistémico» o «estructural».
Recursos
Material audiovisual
- Vídeo: Structural Racism explained
https://www.youtube.com/watch?v=lQ_8eOaiz8o (disponible en inglés)
- Vídeo presentación: Càtedra d’Anàlisi i Acció Antiracista https://www.catedraantiracista.cat/la-catedra/ (disponible en catalán)
Referencias
Bonilla-Silva, E. [Eduardo]. (1997). Rethinking racism: Toward a structural interpretation. American Sociological Review, 62(3), 465–480. https://doi.org/10.2307/2657316
Carmichael, S. [Stokely], y Hamilton, C. V. [Charles Vernon]. (1969). Poder negro (Ángel Francisco Ocampo, trad.). Siglo XXI Editores.
Hall, S. [Stuart], Critcher, C. [Chas], Jefferson, T. [Tony], Clarke, J. [John], y Roberts, B. [Brian]. (2023). Gobernar la crisis: Los atracos, el Estado y «la ley y el orden». Traficantes de Sueños.
Lander, E. [Edgardo] (Ed.). (2000). La colonialidad del saber: Eurocentrismo y ciencias sociales. CLACSO.
